Este Correo electrónico: se publicó originalmente en Rezar juntos.
La crisis medioambiental: fundamentalmente, una crisis espiritual
La crisis medioambiental tiene su origen en un defecto fundamental: centra toda su atención en la humanidad, dejando de lado a Dios. Nos lleva a ver la naturaleza como una fuente de beneficios y comodidades, y no como una invitación a descubrir la maravilla de la presencia y el amor de Dios.
Por otra parte, Dios contempla toda la creación y a la humanidad como una sola realidad, manifestando y celebrando su poder benevolente tanto en la humanidad como en toda la naturaleza.
Debe haber armonía, no dominación, entre la actividad humana y toda la creación. La mentalidad predominante considera la naturaleza principalmente como un recurso para obtener beneficios y sustentar nuestro bienestar económico. Este uso indebido y abuso de los dones de la naturaleza es la base de nuestra economía moderna. La tendencia creciente del cambio climático y sus fuerzas destructivas cada vez mayores se derivan de esta grave distorsión del plan de Dios para la armonía y la unidad.
La situación en la Amazonía es un claro ejemplo de esta explotación. La devastación de la Amazonía resulta rentable para unos pocos, pero afecta a la respiración de todas las personas del mundo. Esta codicia cegadora ejemplifica los patrones de producción y consumo que sustentan nuestro modo de vida y la forma en que estamos destruyendo el don de la creación que Dios nos ha dado.
Situar a la humanidad por encima de la naturaleza fomenta una sensación de dominio sobre todos los elementos de la creación. En este enfoque de la creación de Dios, toda la naturaleza tiene un único objetivo principal: crear una vida cómoda y rentable para los beneficiarios de la economía humana.
Esta actitud da lugar a una mentalidad que contamina nuestro aire, destruye la tierra y el mar, y provoca la extinción de especies enteras de animales. Parece que no hay fin para la tala de bosques, la eliminación de humedales y el hecho de tratar nuestros recursos hídricos como un vertedero infinito. La consecuencia última es la destrucción de nuestro medio ambiente.
El papa Francisco nos dice en su carta: “Siempre somos capaces de salir de nosotros mismos hacia el otro. A menos que lo hagamos, no se reconocerá el verdadero valor de las demás criaturas; no nos preocupamos por cuidar de las cosas por el bien de los demás; no nos imponemos límites para evitar el sufrimiento ajeno o el deterioro de nuestro entorno. La preocupación desinteresada por los demás y el rechazo de toda forma de egocentrismo y ensimismamiento son esenciales si realmente deseamos cuidar de nuestros hermanos y hermanas y del medio ambiente. Estas actitudes también nos sensibilizan ante el imperativo moral de evaluar el impacto de cada acción y decisión personal en el mundo que nos rodea. Si logramos superar el individualismo, podremos desarrollar verdaderamente un estilo de vida diferente y propiciar cambios significativos en la sociedad”. (Laudato Si’ #208)
Las siguientes citas de «Laudato Si’» nos invitan a una reflexión más profunda y a la acción.
- “Como nunca antes en la historia, nuestro destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Que nuestra época sea recordada por el despertar de un nuevo respeto por la vida, la firme determinación de alcanzar la sostenibilidad, el impulso a la lucha por la justicia y la paz, y la alegre celebración de la vida”. (Laudato Si’ #207)
- La educación medioambiental ha ampliado sus objetivos… Ahora tiende a incluir una crítica a los “mitos” de una modernidad basada en una mentalidad utilitarista (individualismo, progreso ilimitado, competencia, consumismo, mercado desregulado). Busca también restablecer los diversos niveles de equilibrio ecológico, estableciendo la armonía dentro de nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza y los demás seres vivos, y con Dios”. (Laudato Si’ #210)
Anexo
En esta serie de entradas del blog sobre ’Laudato Si’» y la conversión ecológica, iré añadiendo algunos datos útiles, procedentes en su mayoría del boletín de la Provincia Carmelita del Corazón Purísimo de María, con un agradecimiento especial a Dennis Kalob, su editor. Asimismo, utilizaré numerosas citas de la encíclica, tanto en el cuerpo del texto de las entradas del blog como en las citas para la reflexión que figuran al final de cada una de ellas. El objetivo es familiarizar al lector con la importancia de la visión radical de Francisco para nuestra época. Aunque estas numerosas citas de la carta papal, sin duda, harán que el texto resulte más difícil de leer, creo que el esfuerzo merece la pena.
Mensaje del papa León con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación (1 de septiembre de 2025). A continuación se incluye un extracto de dicho mensaje:
“La justicia medioambiental —proclamada implícitamente por los profetas— ya no puede considerarse un concepto abstracto ni un objetivo lejano. Es una necesidad urgente que va mucho más allá de la mera protección del medio ambiente. Se trata, en efecto, de una cuestión de justicia: social, económica y humana. Para los creyentes es también un deber que nace de la fe, ya que el universo refleja el rostro de Jesucristo, en quien todas las cosas fueron creadas y redimidas. En un mundo en el que nuestros hermanos y hermanas más vulnerables son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación, el cuidado de la creación se convierte en una expresión de nuestra fe y de nuestra humanidad”.”
En la 11.ª edición, incluí esta magnífica cita del papa León:
“Dios nos preguntará si hemos cultivado y cuidado el mundo que Él creó, y si hemos velado por nuestros hermanos y hermanas. ¿Cuál será nuestra respuesta?” –Papa León XIV