{"id":24734,"date":"2026-05-11T23:07:00","date_gmt":"2026-05-12T04:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/carmelites.net\/uncategorized\/the-false-self-and-the-true-self-6\/"},"modified":"2026-05-12T13:06:39","modified_gmt":"2026-05-12T18:06:39","slug":"the-false-self-and-the-true-self-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carmelites.net\/es\/fr-tracy\/the-false-self-and-the-true-self-6\/","title":{"rendered":"EL FALSO YO Y EL VERDADERO YO-6"},"content":{"rendered":"<p>Este <a href=\"https:\/\/prayingalonetogether.blogspot.com\/2026\/05\/the-false-self-and-true-self-6.html\" target=\"_blank\">Correo electr\u00f3nico:<\/a> se public\u00f3 originalmente en <a href=\"https:\/\/prayingalonetogether.blogspot.com\/feeds\/posts\/default\" target=\"_blank\">este sitio<\/a>.<\/p><div>\n<div class=\"separator\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEhbtt_3C-lJaT6BJHYU2F7-zhqmHivwsYz0acJxYV3Jz_csOyNDxsrKwTD6LsVKkUFH5U9lHfJVU5stygFgdrDWp156bYs5EsxEruhBQ0udSJ0s6xbomZ5Ve44MOTwIsanrPhBvyA6KifZJCrzMxmkp9lg_pHuTtaFHHS-x3eiEMrLXEu-geNhGJ282jr2Y\/s620\/1000165303.jpg\"><\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<blockquote><p>Esta es la sexta de once reflexiones sobre las ense\u00f1anzas de Thomas Merton acerca de la din\u00e1mica entre el verdadero yo y el falso yo. Esta relaci\u00f3n conflictiva pero esclarecedora impregna la ingente cantidad de escritos de Merton sobre la vida espiritual. El punto b\u00e1sico del conflicto es la atracci\u00f3n del individuo hacia y desde Dios, su verdadero y \u00faltimo destino. La exposici\u00f3n que hace Merton de las consecuencias del pecado original es despiadada en su intensidad. Esta es la tarea del falso yo. Al mismo tiempo, la atracci\u00f3n del Yo Verdadero, la llamada siempre presente del amor personal y apasionado de Dios, es a\u00fan m\u00e1s poderosa. El coraz\u00f3n humano es el campo de batalla de este enfrentamiento aparentemente interminable.<\/p><\/blockquote>\n<p>En nuestros d\u00edas, estamos dotados de muchos programas diferentes y eficaces que tratan diversas adicciones patol\u00f3gicas. El coraz\u00f3n de todos estos movimientos de liberaci\u00f3n de la adicci\u00f3n es el autoconocimiento.<\/p>\n<div>En la larga tradici\u00f3n espiritual de la Iglesia, hemos compartido la misma idea b\u00e1sica. En el centro de la din\u00e1mica Yo Verdadero \/ Yo Falso est\u00e1 la cuesti\u00f3n cr\u00edtica y vivificante del autoconocimiento.<\/div>\n<div><\/p>\n<h2>Autoconocimiento: Clave del viaje espiritual<\/h2>\n<p> Aunque los problemas de las adicciones patol\u00f3gicas parecen muy alejados del viaje espiritual de la mayor\u00eda de los que no est\u00e1n agobiados de esta manera, el patr\u00f3n b\u00e1sico es el mismo para todos nosotros. El autoconocimiento exige una b\u00fasqueda incesante de una conciencia m\u00e1s profunda y extensa de nuestra realidad personal. Las exigencias y los beneficios del autoconocimiento nunca se agotar\u00e1n en esta vida. Aprender lo que realmente ocurre en nuestro interior es una tarea que nunca se completa. Una forma de comprender la b\u00fasqueda del autoconocimiento es ver el conflicto de nuestras vidas como una lucha entre el falso yo y el verdadero yo, entre el pecado y la gracia...<\/p><\/div>\n<div>El Falso Yo implica capa tras capa de autoenga\u00f1o, ilusiones y un sentido de autograndiosidad que nos sit\u00faa en el centro de nuestra conciencia. Tendemos a cegarnos ante nuestros defectos y fracasos y, lo que es m\u00e1s importante, ante la presencia de Dios en el verdadero centro de nuestro ser. Hacemos hincapi\u00e9 en los defectos de los dem\u00e1s. Jes\u00fas lo expres\u00f3 muy claramente cuando compar\u00f3 nuestra ceguera con una viga en nuestro ojo, en contraste con nuestro \u00e9nfasis en la paja en el ojo de nuestro pr\u00f3jimo. (Mt 7:3) La justicia propia domina nuestra visi\u00f3n del mundo. Cuando nos damos cuenta de los falsos valores que fluyen de nuestro coraz\u00f3n fragmentado, nos encontramos ante una bifurcaci\u00f3n en el camino.<\/div>\n<div>Podemos elegir entre la vida y la muerte. Elegimos la muerte cuando redoblamos el clamor del Falso Yo por m\u00e1s atenci\u00f3n. Elegimos la vida cuando nos abrimos a la misericordia de Dios que nos atrae hacia el Verdadero Yo. En el centro de esta decisi\u00f3n est\u00e1 el reto perenne de conocernos a nosotros mismos.<\/div>\n<div>Teresa de \u00c1vila fue inflexible al declarar la importancia del autoconocimiento como nuestra gu\u00eda para el camino hacia Dios en el centro de nuestro ser. En una de sus muchas declaraciones sobre el autoconocimiento dijo:<\/div>\n<div><b>\u201cPues bien, es insensato pensar que entraremos en el cielo sin entrar nosotros mismos, reflexionando sobre nuestra miseria y lo que debemos a Dios y suplic\u00e1ndole a menudo misericordia\u201d. (IC 2.1.11)<\/b><\/div>\n<div>Muchos de los mandatos evang\u00e9licos son una expresi\u00f3n de esta pr\u00e1ctica de dejar el Falso Yo de nuestro egocentrismo y pasar al Verdadero Yo que busca a Dios en nuestro centro. En Marcos leemos: \u201cEl que quiera ser el primero, que se haga el \u00faltimo de todos\u201d. (Mc 9,35) Mateo nos dice: \u201cEl que encuentre su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1\u201d.  (Mt 10,39) Tambi\u00e9n Juan dice: \u201cSi el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda como grano de trigo; pero si muere, da mucho fruto.\u201d (Jn 12,24) Por \u00faltimo, Mateo a\u00f1ade: \u201cEl que quiera venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u201d. (Mt 16,24)<\/div>\n<div><\/p>\n<div><span>Conclusi\u00f3n<\/span><\/div>\n<p>Teresa de \u00c1vila ofrece una visi\u00f3n maravillosa de la conexi\u00f3n entre la din\u00e1mica del verdadero yo\/falso yo y el autoconocimiento. Para ella, el autoconocimiento es siempre un componente cr\u00edtico en la b\u00fasqueda de Dios. Es un movimiento desde el falso yo hacia el verdadero yo.<\/p><\/div>\n<div>En las Primeras Moradas de su cl\u00e1sico, El Castillo Interior, el individuo tiene el primer atisbo de una vida m\u00e1s all\u00e1 de los confines paralizantes del Falso Yo.<\/div>\n<div>En las Segundas Moradas, las fuerzas vivificantes del Verdadero Ser hacen un empuje inicial en la conciencia de uno. Esto conduce al comienzo de una vida de oraci\u00f3n y a una conversi\u00f3n inicial. Del mismo modo, el crecimiento de la autoconciencia permite ver las primeras fases del mal en la propia vida. Incluso en estas fases m\u00ednimas, la aceptaci\u00f3n de la propia pecaminosidad es un verdadero avance.<\/div>\n<div>Estos primeros pasos lejos del control cegador del Falso Yo siembran las semillas de la libertad en el ascenso a la conciencia del Verdadero Yo. Este es el camino hacia un mayor autoconocimiento.<\/div>\n<div>Este autoconocimiento, con la estremecedora comprensi\u00f3n de la propia pecaminosidad, conduce a una rica experiencia en la oraci\u00f3n y al progreso espiritual en las Terceras Moradas. Aqu\u00ed se introduce una desconcertante paradoja: el verdadero progreso espiritual fluye de un autoconocimiento m\u00e1s profundo de la propia pecaminosidad. Esto, de hecho, es una nueva percepci\u00f3n de la esclavitud verdaderamente enga\u00f1osa del Falso Yo. Estamos en el camino de aprender que somos verdaderamente pecadores, pero pecadores amados y perdonados llamados a caminar hacia la libertad y la alegr\u00eda en nuestra nueva capacidad de vivir nuestro Verdadero Yo tras las huellas de Jes\u00fas. Este programa contin\u00faa en el turno contemplativo que nos llama a las restantes Moradas del Castillo Interior.<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. This is the sixth of eleven reflections on Thomas Merton&rsquo;s teaching on the True Self\/False Self dynamic. This conflictual but enlightening relationship [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":234,"featured_media":24735,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_analytify_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[358],"tags":[],"class_list":["post-24734","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fr-tracy"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/234"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24734"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24734\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24736,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24734\/revisions\/24736"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24735"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/carmelites.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}