{"id":24688,"date":"2026-05-04T23:27:00","date_gmt":"2026-05-05T04:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/carmelites.net\/uncategorized\/the-false-self-and-the-true-self-5\/"},"modified":"2026-05-05T12:59:41","modified_gmt":"2026-05-05T17:59:41","slug":"the-false-self-and-the-true-self-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carmelites.net\/es\/fr-tracy\/the-false-self-and-the-true-self-5\/","title":{"rendered":"EL FALSO YO Y EL VERDADERO YO-5"},"content":{"rendered":"<p>Este <a href=\"https:\/\/prayingalonetogether.blogspot.com\/2026\/05\/the-false-self-and-true-self-5.html\" target=\"_blank\">Correo electr\u00f3nico:<\/a> se public\u00f3 originalmente en <a href=\"https:\/\/prayingalonetogether.blogspot.com\/feeds\/posts\/default\" target=\"_blank\">este sitio<\/a>.<\/p><div>\n<div class=\"separator\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEgxieMwABNCNraWK5GkTb28ROlw1AhO1OHMqCniH9nbYrowRU4WoN0p26CFrP1oFAkKSoXvZF-Y3Dae5GxbRSHyCpL6SwhOV8VD8oLP1JqByGXy_AGynPSFHKtfYYRVe1Um6ajUy_FlWsfAKf81IemgVhE3C_1qZb20bOs7UEh47hrmOXg3zi02liY1wLKb\/s620\/1000165303.jpg\"><\/a><\/div>\n<div><span><i>Esta es la quinta de once reflexiones sobre las ense\u00f1anzas de Thomas Merton acerca de la din\u00e1mica entre el verdadero yo y el falso yo. Esta relaci\u00f3n conflictiva pero esclarecedora impregna la ingente cantidad de escritos de Merton sobre la vida espiritual. El punto b\u00e1sico del conflicto es la atracci\u00f3n del individuo hacia y desde Dios, su verdadero y \u00faltimo destino. La exposici\u00f3n que hace Merton de las consecuencias del pecado original es despiadada en su intensidad. Esta es la tarea del falso yo. Al mismo tiempo, la atracci\u00f3n del Yo Verdadero, la llamada siempre presente del amor personal y apasionado de Dios, es a\u00fan m\u00e1s poderosa. El coraz\u00f3n humano es el campo de batalla de este enfrentamiento aparentemente interminable.<\/i><\/span><\/div>\n<div><span>Segunda parte<\/span><\/div>\n<h1><span>Los dos ciegos<\/span><\/h1>\n<p>Marcos concluye su relato del Camino de Jerusal\u00e9n con la curaci\u00f3n de dos ciegos. En la primera curaci\u00f3n, hay dos etapas en la restauraci\u00f3n de la vista. Al principio dice: \u201cVeo a la gente que parece un \u00e1rbol y camina\u201d. (Mc 8, 24) Luego, Jes\u00fas le impone las manos por segunda vez y ve con claridad.<\/p>\n<p>En este milagro, Marcos nos muestra que siempre recibiremos el mensaje de Jes\u00fas por etapas. El primer ciego es un ejemplo para los pobres ap\u00f3stoles confundidos y para nosotros.<\/p>\n<p>El segundo ciego tambi\u00e9n tiene un mensaje para nosotros. El tema principal de toda la secci\u00f3n es unirse a Jes\u00fas, en sus t\u00e9rminos, en el camino a Jerusal\u00e9n. Los Ap\u00f3stoles estaban confundidos y desconcertados en todo el proceso. <\/p>\n<p>El segundo ciego se convierte para nosotros en un modelo de verdadero disc\u00edpulo. La historia de su manto revela su compromiso incondicional de seguir a Jes\u00fas. Cuando Jes\u00fas le llam\u00f3, se deshizo del manto. Esto es fundamental porque el manto era su principal fuente de ingresos. En la pr\u00e1ctica com\u00fan de la \u00e9poca, el mendigo colocaba el manto delante de \u00e9l para recibir la limosna. Asimismo, el manto era su \u00fanica protecci\u00f3n contra las fr\u00edas noches del desierto.<\/p>\n<p>Mark lo describe as\u00ed:<b> \u201cArroj\u00f3 a un lado su manto, se levant\u00f3 de un salto y se acerc\u00f3 a Jes\u00fas... Al instante recobr\u00f3 la vista y le sigui\u00f3 por el camino\u201d. (Mc10:50 -52)<\/b><\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Vastas \u00e1reas de nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n no est\u00e1n en sinton\u00eda con los valores del Evangelio. La mayor\u00eda de las veces, no somos conscientes del abismo en nuestro coraz\u00f3n. Esto se debe a la influencia y el control del Falso Yo, nuestra herencia del Pecado Original. Estamos enga\u00f1ados. Simplemente no vemos lo lejos que estamos de la verdadera lealtad a Jes\u00fas y a su llamada evang\u00e9lica. <\/p>\n<p>Peri\u00f3dicamente, se nos despierta para que veamos que estamos llamados a un nivel m\u00e1s profundo de respuesta generosa y sacrificio. Puede ser el testimonio de una persona cuya vida nos invita a adentrarnos en el Evangelio. A veces, es una pel\u00edcula o un libro. A veces, una lectura espiritual o una homil\u00eda tocan lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n. La mayor\u00eda de las veces, es una crisis en nuestra vida. Siempre est\u00e1 la Palabra de Dios en las Escrituras o en las experiencias profundas y desafiantes de nuestra vida. Todos estos encuentros ponen de relieve la batalla perenne que se libra en nuestro interior entre el falso yo y el verdadero yo, entre el pecado y la gracia, entre el bien y el mal. Es una batalla hasta el final. Con demasiada frecuencia, es una batalla que hacemos todo lo posible por evitar.<\/p>\n<p>En su cl\u00e1sico El castillo interior, Teresa de \u00c1vila ofrece una maravillosa visi\u00f3n de estas cuestiones. Ella describe la situaci\u00f3n de la persona en la Tercera Morada. La persona ha hecho algunos progresos notables. <\/p>\n<p>Sin embargo, Teresa se\u00f1ala un peligro real para seguir avanzando. El individuo que se encuentra en este punto de desarrollo tiene una profunda sensaci\u00f3n de haber llegado. Est\u00e1 listo para asentarse y regodearse en sus logros espirituales. En realidad, no ha hecho m\u00e1s que empezar. El orgullo espiritual es un monstruo a todos los niveles, pero especialmente en esta primera etapa del viaje.<\/p>\n<p>Esta es la implicaci\u00f3n de la lucha entre el falso yo y el verdadero yo de Merton. Tenemos que vernos siempre al principio de la peregrinaci\u00f3n hacia Dios. Somos pecadores necesitados de la misericordia de Dios, siempre y en todas partes.<\/p>\n<p>La verdadera humildad nos har\u00e1 ver la magnificencia de la misericordia de Dios y nuestra necesidad constante de estar busc\u00e1ndola. La oraci\u00f3n personal profunda da energ\u00eda a esta b\u00fasqueda temerosa.<\/p><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. This is the fifth of eleven reflections on Thomas Merton&rsquo;s teaching on the True Self\/False Self dynamic. 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